Durante los descansos de verano muchas mujeres tienden a prestar menos atención a su cuerpo pues la concentración pasa por el relax y la desconección de lo cotidiano. Esto hace que ciertas partes del cuerpo, menos visibles a simple vista, sufran un poco más. Tal puede ser el caso de los pies y las manos.
Pero su cuidado es importante para mantener la piel en buen estado. Y también el look que tengan es fundamental para la estética y presencia de todas las mujeres. Son como una especie de carta de presentación y por eso su arreglo es primordial. Sufren y se desgastan todo el tiempo, solo por la actividad diaria.
Por esta razón te damos algunos consejos para mantener una buena imagen de estas partes del cuerpo:
Los métodos naturales. La corteza de las naranjas es muy efectiva para limar asperezas de la piel en manos y pies porque actúa como una suerte de peeling. Luego, se pueden usar los aceites de cítricos que son esenciales para hidratar la dermis. El de manzana o de rosas son buenos para las manos agrietadas.
Para cuidar los pies es recomendable usar una lima junto a una piedra pómez para exfoliar. Este tratamiento debe ser constante para lograr un buen resultado. Es ideal que lo hagas mientras te duchas. Después del baño siempre debés aplicar crema hidratante.
Las cremas. Es entendible que no quieras ir a la verdulería y comprar todas estas cosas para hacer un mix de enchastre. Por eso la recomendación es la crema de Aloe Vera o cualquiera que tenga un buen espesor y que sea rica en vitamina E.
Si todavía seguís exponiéndote al sol es importante que adquieras cremas con filtros protectores UVA y UVB que impide la formación de manchas en las manos y pies por los rayos ultravioletas. Además hay que tener en cuenta las cremas que además de tener vitamina E, contengan las C y B3 para prevenir el envejecimiento prematuro de la piel.
Baños de parafina. La misma ayuda a humectar las capas profundas de la dermis porque impide que la humedad se evapore y esto le imprime suavidad e hidratación a la piel. En general este tratamiento se realiza por manicuras y centros de spa, pero si querés hacerlo en tu casa es muy sencillo.
Podés colocar un trozo de parafina en baño maría para lograr que se torne líquida y luego esperar que se enfríe a una temperatura que sea tolerada por la piel. Antes de empezar, es muy importante tener la piel higienizada y libre de cremas. Luego de sumergir las manos y pies en la parafina hay que cubrirlas con una toalla o bolsa de plástico. Por último, se debe dejar reposar la parafina hasta que se enfríe para luego removerla.
No olvides tu “rescue kit”. Es imprescindible llevar a todos lados un set de manicuras. Cortaúñas para retocarlas en todo momento; las limas para darles forma, corregir imperfecciones o arreglar ciertas emergencias; un palito (puede ser de madera o metal) para empujar las cutículas y las pinzas para cortar el resto de las cutículas.